LA MISIÓN, CUESTIÓN DE FELICIDAD
Ramón Piñeiro*

 

1.- Desde mi ventana
Hace 20 años que vine de Zambia. Vivo en el interior de Galicia-Provincia de Lugo en el límite con Orense. Muchas veces dando un paseo por el pinar de Bolmente, la parroquia donde nací y donde ahora vivo con mi madre, al observar como las raíces de los pinos atraviesan la carretera que lleva a los miradores  de los cañones del  Río Sil, pienso en lo importante que es crecer hacia abajo.
Cuando las raíces de los pinos son fuertes y crecen profundas, los pinos se mantienen esbeltos y se escucha el latido lastimero del viento que susurra en sus ramas. Pero a veces me encuentro con pinos arrancados de raíz por la lluvia y el viento porque sus raíces no eran  profundas y y hasta a veces salen a la superficie estropeando la carretera. En mis paseos llego a los cañones de la Ribera Sagrada del Sil y allí me quedo contemplando algunos de los antiguos monasterios que se remontan al siglo noveno y al oir el canto de los pequeños torrentes que bajan en cascada hacia el río, mi pensamiento se remonta a los antiguos anacoretas y monjes que durante siglos vivieron en estos parajes ribereños que todavía huelen a “sagrado” y me me brotan espontáneamente algunas preguntas:
           ¿Qué Misión les trajo a vivir en estos maravillosos e inhóspitos parajes?
          ¿Qué fuerza sostuvo su misión durante siglos?
Sólo queda un monasterio con un pequeño grupo de monjas cistercienses. Los tres más importantes son hoy paradores de turismo, algunos están restaurados, pero vacíos, y otros en ruinas. Pienso también en mis 20 años de misión en Zambia, diócesis de Ndola, en el cinturón de cobre. Allí una iglesia  con menos de 100 años de presencia, con ilusión y con futuro.  Aquí una Iglesia antigua con muchos monasterios con una época de pujante cristianismo en el pasado y en franca decadencia hoy.

*Ramón Piñeiro es sacerdote de la diócesis de Orense. Ha sido misionero en Zambia y es miembro del Instituto Español de Misiones (IEME). En la actualidad está asistiendo pastoralmente a la zona de

En este ambiente me muevo yo ahora  atendiendo seis pequeñas parroquias rurales y viviendo con mi madre de 98 años. Pequeñas parroquias que se están despoblando, donde apenas hay jóvenes, donde casi no  se nota la crisis económica, y donde lo que más necesita la gente es alegría y esperanza.  Aquí trato de vivir la Misión con gozo y alegría, con ilusión.
Me piden  que haga una reflexión para la revista “Misiones Extranjeras”  la Misión a la luz de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, del Papa Fransisco . Por supuesto que lo hago con gusto porque la Misión es mi vida aquí en el corazón de Galicia como lo fue en el corazón de Africa. Comienzo por leer la Exhortación  y    tengo que reconocer que desde el primer momento me engancha, pues aparte de la profundidad del contenido, me impresiona también la forma de transmitirlo, el estilo diáfano y sencillo; tan sencillo que un amigo, no muy dado a la lectura me decía: “hasta yo la entiendo
La Exhortación se abre con una invitación a "una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio que llena el corazón". Por eso después de una primera lectura me viene a la mente el título que voy a dar a mi reflexión:                   

LA MISIÓN: CUESTION DE FELICIDAD

Sin embargo pronto me asaltan dudas sobre este título porque tanto la Misión como la Felicidad son realidades poliédricas y tanto una como otra han sido sometidas a reduccionismos que obscurecen y desvirtúan el sentido más profundo de ambas . Por eso voy a comenzar con algunas precisiones sobre el sentido que en esta reflexión doy a la Felicidad en esta refvlexión;en cuanto a la Misióneste está claro que siempre se trata de  la Misión Evangelizadora que tiene como tarea y finalidad el hacer presente el Reino de Dios en el mundo.     

           2.-Misión-Felicidad
                "estad siempre alegres en el Señor, os lo repito estad alegres ( Fil 4,4)
El Papa Francisco en la Exhortación Evangelii Gaudium habla casi siempre de alegría y gozo y apenas habla de felicidad. La alegría y el gozo parecen términos más dinámicos. La felicidad parece como más estática. La alegría y el gozo parecen más como un desbordamiento hacia la plenitud o  una expresión de esa plenitud, . La felicidad parece más un estado pleno ya alcanzado. Yo uso la palabra felicidad no como algo ya conseguido , sino como un caminar hacia la plenitud, como un ir-dando-de-si hacia la plena realización en la medida en que la “ vida divina” va tomando más posesión de mi persona. Es la Felicidad de Dios la que  va haciendo camino en mi. Por eso no me refiero ni al sentido aristotélico de vida buena según la excelencia humana, ni al sentido de placer del epicureismo, ni de la imperturbabilidad estoica, no pienso en la felicidad naturalista ilustrada basada en el progreso, ni al sentido kantiano del deber y como premio a la virtud, ni la que proviene de la “lotería”, natural, psicológica o social en la que todo sale bien, o a la que se relaciona con las nuevas dinámicas de autoayuda y de realización autoreferencial; y no puedo designar con ese nombre el proyecto de felicidad individualista  y precarizada de pequeño formato que impregna gran parte de la cultura post-moderna... Todos estos planteamientos parten  de la autonomía total del ser humano que pretende realizarse contando solamente consigo mismo, y  de una concepción antropológica prometeica del hombre que cree tener en sus manos el secreto de la felicidad. En este entorno se mueve el sentido que le da el diccionario de la Real Academia de la lengua “ como realización de necesidades físicas y sicológicas."

La felicidad a la que yo me refiero es de otro calibre; es la que proviene de la gratuidad. Es don. Es regalo .Es la felicidad de quien en todas las circunstancias de la vida, se sabe y se "siente" amado, acogido , perdonado en todas por un Dios que es Amor. Es la felicidad que toca lo más profundo de la persona, su más profundo centro, más allá de la sicología o de la sociología. No es que lo sicológico y sociológico no sean importantes en la vida y a lo que es necesario cuidar, pero la felicidad evangélica surge de algo más radical, viene de más arriba y de lo más profundo. No surge del esfuerzo humano del hombre prometeico, sino que es don gratuito de un Dios que es Amor incondicional. Es la Felicidad de quién siente salvado , y sabe de quién se ha fiado. Felicidad que está muy relacionada con Fidelidad porque surge de la lealtad de un Dios que siempre está amando, perdonando , animando, dando vida, fortaleciendo y que nunca falla ; y a esa lealtad trata de dar respuesta mi propia fidelidad en camino y siempre débil, siempre en vaso de barro, pero también aprendiendo con San Pablo que la fortaleza de Dios se muestra en la debilidad humana y que  El se ha fiado de mi. Es la felicidad-fidelidad que no está solamente al final del camino, sino que ya está ya  en el camino. No está sólo en la meta que me esfuerzo por alcanzar. Ya está en el sendero que lleva a la meta. La felicidad me acompaña siempre, camina conmigo, está siempre a mi lado , aunque muchas veces no se vean sus huellas. No es algo que busco sólo con mi propio esfuerzo. Es algo que se me da gratuitamente y que yo trato de acoger siendo fiel al Amor que me ama . No es que yo desdeñe la meta o desprecie los fines los fines. Corro hacia ellos, trato de esforzarme y hacer lo mejor que puedo para alcanzarlos. Pero es precisamente la felicidad que  se me da en el camino , la que me anima , sostiene y da alas en medio de todos los problemas que la vida trae consigo.

Es verdad que también podría haber puesto como título de la reflexión: La Misión cuestión de fidelidad o bien  la Misión cuestión de santidad o bien cuestión de alegría y gozo que son  las palabras  más usadas por el papa Francisco , pero me pareció que “ Misión cuestión de felicidad” tenía mucha más fuerza , más gancho.

          3.-Nueva Evangelización y Felicidad
          “ La alegría del Evangelio llena el corazón”... “ Con Jesucristo siempre renace  la alegría” ( E G 1)
El Papa Francisco se dirige a todos los fieles cristianos pa invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría (G1). La nueva etapa evangelizadora ha de estar marcada por la alegría. Una buena noticia  no puede ser comunicada sino es con alegría y entusiasmo. “ Ojalá  el mundo actual- que busca a veces con angustia, a veces con esperanza, pueda recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de  ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegra de Cristo”( EG 10).Y la Misión Evangelizadora lleva consigo la mejor noticia que se puede comunicar. Es la noticia de un Dios que está amando, que está animando, dando vida, pacificando, perdonando, reconciliando, liberando, creando comunión. “El anuncio fundamental es el amor personal  de Dios que se hizo hombre, se entregó por nosotros, y está vivo ofreciendo salvación y amistad...”(E.G.128). ”Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte y ahora està vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte”(E.G. 164).    ¿ Puede haber mejor noticia?.El evangelio es el mensaje más hermoso que tiene este mundo" (EG 277"

En un mundo injusto, triste , individualista y tambien “ con un anhelo infinito en el corazón humano” , la Fe en un Dios- Amor tiene  que “ hacer nacer y renacer la alegría”. Yo me muevo entre personas mayores ,donde apenas hay jóvenes y niños. Y lo que la gente más necesita y aprecia es ánimo, esperanza, alegría.. Dios quiere” dar vida y vida en abundancia”, quiere que las personas sean felices también en este mundo y la verdadera y profunda felicidad es la que brota de saberse amado, comprendido , perdonado,salvado por un Dios que no sabe más que amar y dar vida.¡ como no va a llenar el corazón de alegría esa buena noticia! Pero ¿ Como comunicar y dar vida, amor, felicidad , esperanza? ¿Como transmitir fe en un Dios que es Amor, Vida , Felicidad? ¿ Cómo sumergir ( bautizar,evangelizar) a los hombres y mujeres de nuestro mundo en el amor misericordioso del Padre, en la donación del Hijo, en la comunión del Espiritu Santo? ¿ Como transmitir felicidad sin ser felices, sin vivir el gozo del evangelio?. Solamente evangelizadores felices con lo que son y lo que hacen pueden transmitir de verdad el gozo de la Buena Nueva.

        4.- La Misión arranca de la Felicidad  Trinitaria
         Dios es como un centro luminoso de fiesta y alegría que quiere comunicar alpueblo ese gozo salvífico...Dios está en medio de ti y baila por ti”( EG4 ).
Dios es amor de Padre, donación de Hijo, gozo del Espíritu. Dios es comunión de amor, donación y gozo, centro luminoso de fiesta, alegría y baile. Es “ danza” en la que el Padre -Hijo y Espíritu bailan en coro de felicidad plena, centro luminoso de bondad, belleza, unidad, verdad, vida. Y el bien tiende a expandirse, “ bonum est difusivum sui”. Toda la creación participa de  la Bondad Misericordiosa del Padre, de la Donación  total del Hijo y de la Comunion gozosa del Espiritu Santo. La  bondad, la misericordia, la sabiduría, la gracia, la felicidad, la gloria de Dios llenan la tierra. “Los cielos y la tierra están llenos de tu Gloria” . Todo es gracia . Todo es sacramento. Todo está hecho a imagen del Hijo, "todo ser humano es objeto de la ternura del Señor y El mismo habita en su vida",aunque muchas veces el lodo humano ensucie y deforme esa imagen.

De ese manantial de Luz, de Amor, de Bondad brota el río de lo Misión que está inundando el mundo. ¡Qué bien se yo la fonte do mana y corre, aunque es de noche! (S.Juan  de la Cruz)

Es precisamente en esa perspectiva Trinitaria donde se inserta la Misión cuyo “centro y esencia es siempre el mismo: el Dios  que manifestó su amor inmenso en Cristo muerto y resucitado...Cristo es el Evangelio eterno...el mismo ayer y hoy y siempre...pero su riqueza y hermosura son siempre inagotables...”(EG 11). Y por es “el evangelio, donde deslumbra gloriosa la cruz de Cristo , invita insistentemente a la alegría (E.G 5) que es “ como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo” (E.G.).

La Misión es el mismo Dios amando, perdonando, pacificando, animando, transformando  y reinando. Una Misión encarnada en Jesús que entrega su vida para llevar a cabo el plan de salvación que le ha confiada por el Padre..." He venido a hacer la voluntad del que me ha enviado". “Fuego he venido a traer a la tierra ¡ y como deseo que arda!”. Es la Misión que El después de la resurrección confía a los discípulos:" como el Padre me envió así os envío Yo"... "Id por todo el mundo...haced discípulos...bautizándolos (sumergiéndolos en el Amor del Padre, en la Donación del Hijo, en la Comunión del Espíritu Santo) y  enseñándoles todo lo que os he mandado...Ese es también el encargo recibido por la Iglesia que ha de estar en" estado permanente de misión" EG 25), misión que constituye su dicha y vocación y su identidad más profunda ( E.N 14) y por tanto, a nadie puede extrañar que " toda renovación en el seno de la Iglesia debe tender a la misión como objetivo para no caer presa de una especie de introversión eclesial" EG27).Ahora bien, ¿ dónde debe situarse el dinamismo de esa transformación? Toda la  renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación( EG 26); esto equivale a decir que todo, sin excepción alguna ha de “orientarse completamente a la misión (EG28), poner todo en clave misionera( EG34)Y esto lleva consigo la necesidad de  concentrarse “en lo esencial, lo más grande, lo más atractivo, lo más bello que es al mismo tiempo lo más necesario( EG 35) La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda  sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio"(EG 114 ). Por eso mismo “ la Iglesia está llamada a ser la casa abierta del Padre... y aunque a menudo nos comportemos como controladores de la gracia y no como facilitadores, la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas EG 47).¡ Qué fuerza, qué tensión y qué dinamismo encierran las palabras que el Papa Francisco había dicho en otras ocasiones y que aparecen de nuevo en la presente exhortación: “prefiero una Iglesia  accidentada, herida y manchada por salir a la calle  antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias comodidades... y mas que el temor a equivocarnos , espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención (EG49)

Realmente,  la Misión es de Dios. Es el Espíritu Santo el protagonista de la Misión. "El construye la comunión y la armonía del pueblo de Dios"(117). El siempre va delante del misionero. "El sabe bien lo que hace falta en cada época y en cada momento"(EG 280). No es el misionero el que hace la Misión. Es la Misión la que hace al misionero. El misionero lo que hace es descubrir, acoger, colaborar, anunciar, dejarse empapar del río de la Misión para dar verdadero testimonio de ella. "Esta salvación que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia es para todos"(113). 

Se pregunta el Papa:"¿por qué no entrar también nosotros en ese río de alegría"? (EG6) Y unos números más adelante nos brinda la respuesta a este interrogante que él mismo ha formulado:"Si bien es verdad que la Misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir o entender. Jesús es el "primero y más grande evangelizador". En cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él y nos impulsa con la fuerza de su Espíritu. La verdadera novedad es la que Dios mismo misteriosamente quiere producir, la que El inspira, la que El provoca, la que El orienta y acompaña de mil maneras. En toda la vida de la Iglesia debe manifestarse siempre que la iniciativa es de Dios, que "el nos amó primero, que es Dios quien hace crecer". Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente y desafiante que toma nuestra vida por entero. Nos pide todo, pero al mismo tiempo nos ofrece todo"( EG 12)". Eso sí, la Misión que es de Dios y que nos reclama una entrega generosa, nos inserta al mismo tiempo en una historia viva  que nos acoge y lanza hacia adelante.  Formamos parte de una ingente nube de testigos de la Misión  a lo largo de la Historia. Y la alegría evangelizadora que siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida es una gracia que necesitamos pedir"(EG 13).

Con un sugerente Neologismo expresa el Papa esta primacía divina: " la comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha PRIMEREADO en el amor y por eso ella sabe adelantarse  y tomar la iniciativa... Y por eso ¡atrevámonos un poco más a primerear! (EG 24). Y, citando a Benedicto XVI en la apertura del Sínodo sobre la nueva Evangelización, el Papa Francisco insiste en que Dios se adelanta siempre: " Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera viene de Dios y sólo si entramos en esta iniciativa divina, sólo si imploramos esta iniciativa divina podemos ser -con El y en El- evangelizadores. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente nuestras reflexiones sobre la evangelización."( EG 112). Cuando se ha descubierto que el impulso primero viene de Dios, cuando de alguna manera se ha comprendido el significado de la redención amorosa llevada a cabo por Jesucristo, salta a la vista cual tiene que ser la razón principal para implicarse en la tarea misionera:¡ "La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por El, que mueve a amarlo siempre más.  ¿ qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado,  mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a El que vuelva cautivarnos" ( E.G 264)

          5.-Felicidad- Misión y realización personal y social
                      " la vida se acrecienta dándola"( EG 1O)
El mundo moderno es muy celoso de su autonomía, de su propia autorrealización. Y mira con sospecha todo lo que pueda indicar alguna merma de su autonomía. La encíclicas sobre Dios, la caridad, la esperanza, la fe ( Deus caritas est, spe salvi, sacramentum caritatis, lumen fidei, caritas in veritate) comienzan con una reflexión sobre la fe y la modernidad tomando a Nietzsche como interlocutor :" el hombre es lo que él se hace"," el hombre es creador de si mismo y de sus valores"; es lo mismo  que Sartre traducirá más tarde por "el hombre es su existencia" , y Simone de Beauvoir expresa como "el hombre no nace, se hace"...

Son posturas que generalmente ven al cristianismo como amenaza para la felicidad y como vehículo de infelicidad terrenal, ya que según ellos el cristiano ve la vida como un "valle de lágrimas" o como" una corta noche en una mala posada" y a Dios como el enemigo del hombre al que disputa su autonomía.    

Benedicto XVI deja claro desde el principio como la caridad , la esperanza, la fe cristianas no se contraponen a lo humano, sino que lo potencian abriéndolo a nuevas dimensiones...El Papa Francisco en la Evangelii Gaudium también tiene en cuenta esta realidad. Por eso de muchas maneras resalta como la Misión Evangelizadora no se opone a la aspiración humana a la plena realización, sino que la acrecienta y la lleva a la plenitud. No hay oposición, hay enriquecimiento.  No se opone a una relativa autonomía del hombre , sino que expresamente la afirma .No viene a aguar la fiesta de la vida , sino a bendecirla, a potenciarla y también a corregirla. Esto quedó formulado sin rodeos en el concilio Vaticano II: " la autonomía de la realidad terrena... responde a la voluntad del Creador cuando resalta que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores que el hombre ha de descubrir... Pero cuando quiere  independizarse del Creador la creatura humana desaparece" (G. et S. 36). Pascal había dicho algo parecido con otras palabras :" el último paso de la razón es reconocer que hay en ella un misterio que la supera" .

Siguiendo esta misma línea de pensamientoel papa Francisco nos ofrece perspectivas dignas de tenerse en cuenta porque , de hecho, ayudan a comprender mejor lo que Pascal había intuido:"Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión  que existe entre evangelización  y promoción humana, que necesariamente  debe expresarse  y desarrollarse en toda acción evangelizadora" ( EG 178); el anuncio de Jesucristo equivale a  “mostrar que creer en El y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello,  capaz de colmar la vida de un nuevo esplendor y de un gozo profundo, aún en medio de las pruebas"(EG 167) .Esto se hace realidad en nuestro propio terreno: "somos plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero"( E.G 8)

Ahora bien, ese ser más verdadero no tolera quedarse fluctuando en las nubes, sino que tiene repercusiones inmediatas y tangibles de cara a los demás:"por eso quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino que reconocer al otro y buscar su bien ( E.G.9). Más aún, cuando dejamos actuar a Dios y nos orientamos hacia los demás, nosotros mismos somos los primeros favorecidos:"de hecho los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás...Cuando la Iglesia convoca a la evangelización, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal ( E.G10). Todo esto es de una gran belleza atrayente y cautivadora, pero dinámica y con repercusiones prácticas, porque "somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva. No hay nada mejor que transmitirla  a los demás"( EG 264)

Da tristeza comprobar que no siempre somos capaces de mantener esa visión enriquecedora, pero vuelve el ánimo al descubrir que siempre es posible recuperar lo perdido: A veces perdemos el entusiasmo por la misión al olvidar que el evangelio responde a las necesidades  más profundas de las personas, porque todos hemos sido  creados para lo que el evangelio nos propone: la amistad con Jesús y el amor fraterno(... ) El entusiasmo por anunciar a Cristo deriva de la convicción de responder a esta esperanza .El entusiasmo evangelizador se fundamenta en esta convicción. Tenemos un tesoro de vida y de amor que es lo que no puede engañar, el mensaje que no puede manipular ni desilusionar. Es una respuesta  que cae en lo más hondo del ser humano y que puede sostenerlo y elevarlo. Es la verdad que no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar. Nuestra tristeza infinita sólo se cura con un infinito amor "(E.G 265).

En esta exhortación “Evangelii Gaudium” nos encontramos con un conjunto de enunciados que nos iluminan el camino, y al mismo tiempo nos dinamizan por dentro para que, en nuestra condición de discípulos, nunca nos demos por satisfechos. "Sabemos bien que la vida con El se vuelve mucho más plena y que con El es más fácil encontrarle un sentido a todo. Por eso evangelizamos"(EG 266) . Al contrario "encerrarse en si mismo es probar el amargo veneno de la inmanencia (EG87) ,"uno  no vive mejor si escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en la comodidad. Eso no es más que un lento suicidio"(272), algunos se creen libres cuando caminan al margen de Dios, sin advertir que se quedan  existencialmente huérfanos, desamparados, sin un hogar donde retornar siempre. Dejan de ser peregrinos y se convierten en errantes que giran siempre en torno a sí mismos sin llegar a ninguna parte" EG 170).

El Papa insiste  de nuevo en que el trascender más allá de uno mismo no sólo trae consigo una plenificación personal, sino que tiene repercusiones sociales: " estoy convencido de que una apertura a la trascendencia podría formar una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social ( EG 205). Por eso " más que como expertos en diagnósticos apocalípticos y obscuros jueces que se ufanan en detectar todo peligro o desviación, es bueno que puedan vernos como alegres  mensajeros de propuestas superadoras, custodios del bien y la belleza que resplandece en una vida fiel al Evangelio" (EG 168).Por eso son dimensiones fundamentales de la Misión la lucha por la justicia. el desarrollo integral , la paz , la ecología...

           6.- Felicidad- misión - injusticia
             " En la medida que El logre reinar entre nosotros, la vida social seráámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos(180)
" Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en estatierra(182)
 
Es hermoso y admirable saber que Dios es AMOR y que su ser es por tanto estar  amando siempre; es admirable comprobar que la bondad, belleza y verdad de Dios llenan la tierra; es impresionante redescubrir cada día que “tanto amó Dios amó al mundo que nos entregó a su Hijo Unigénito, y que este asumió la condición humana hasta sus últimas consecuencias para que la humanidad llegue a ser una familia de hijos y la tierra un hogar de hermanos,  donde haya una mesa compartida y los más pobres ocupen el primer lugar. Así se comprende que la Misión deba tener una opción preferencial.” Si la iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos sin excepciones. Pero ¿a quienes debería privilegiar? Cuando uno lee el Evangelio, se encuentra con “una orientación contundente no tanto a los amigos y vecinos ricos, sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que no tienen con qué recompensarte (Lc 14,14). No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre los pobres son los destinatarios privilegiados del evangelio (52) y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesus vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vinculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos” ( EG 48) .Una maravilla del designio del amor divino. Un proyecto admirable del Padre en favor de sus hijos .¡ Como no sentirse felices y danzar de alegría!.

Pero tanta bondad, belleza y bondad  se hallan amarradas  por cadenas de dentro y de fuera. Cadenas estructurales y cadenas personales. Cadenas de injusticia, explotación, opresión y exclusión y cadenas de miedo, soledad , sufrimiento dolor y muerte.. Cadenas que hieren y ensucian el proyecto maravilloso del Amor.  El papa habla de "excluidos", "sobrantes", "deshechos", " no ciudadanos", "ciudadanos a medias", " sobrantes urbanos", de  "colonialismo cultural", "afán de poder" del " juego de la competitividad y de la ley del más fuerte donde el poderoso se come al débil, de la dictadura de la economía sin rostro" ,"de una nueva tiranía a veces invisible que impone de forma unilateral e implacable sus leyes y sus reglas, del mercado divinizado"... de la "globalización de la indiferencia", "crisis de valores", “una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta que han asumido dimensiones mundiales” “negación de la primacía del ser humano",”  de” relativismo” , “secularismo”. En definitiva nos encontramos inmersos en una crisis antropológica, ética y religiosa...

¿Cómo hablar de danzas y de  alegría viendo tanta miseria en nuestro mundo deshumanizado? ¿Cómo hablar de felicidad ante tantas personas que se sienten heridas, desahuciadas, abandonadas, excluidas, miserables, sobrantes...? Y sin embargo la alegría y el gozo llenan las páginas de la Exhortación Apostólica y son una clave fundamental de su lectura y comprensión. El papa Francisco no oculta con ello los grandes desafíos planteados a la Misión, a la alegría del Evangelio. Los capítulos segundo y cuarto están dedicados a esos desafíos económicos, políticos, sociales, culturales, religiosos, eclesiales, familiares... y a sus causas. Y lo hace de forma muy clarividente.

Mi propósito en esta reflexión no es resaltar los grandes desafíos con los que se encuentra la Misión. Sólo decir con el Papa que:" evangelizamos  también cuando tratamos de afrontar los diversos desafíos que puedan presentarse"(61). Cualquier desafío que se presente por duro que sea no puede afrontarse si no es desde la felicidad de quien se sabe amado, perdonado llamado y animado. y desde la profunda convicción de que el misterio del amor misericordioso de Dios llena la tierra; un amor que está actuando como la semilla en la tierra  esperando nuestra colaboración para manifestarse, crecer y dar fruto. "La  mirada creyente es capaz de reconocer  la luz que siempre derrama el Espíritu" (EG 84). Es "verdad que   muchas veces parece que Dios no existiera. Vemos  injusticias, maldades, indiferencias y crueldades  que no ceden. Pero también es cierto que en medio  de la obscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a brotar la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Esa es la fuerza de la Resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo". (EG 276).” La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de es mundo nuevo, y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!”(EG 278).

Todo esto es verdad ; sin embargo, aún sabiéndolo , muchas veces cunde el desánimo y la sensación de fracaso ¿ por qué?. El papa Francisco afronta el tema de manera clara y sencilla, desde la profunda convicción de que Dios no fracasa nunca, pues sabe escribir con líneas torcidas y hace brotar agua en el desierto. Ni éxito, ni  fracaso son nombres de Dios: “como no siempre vemos esos brotes, nos hace falta una  certeza interior y es la convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de los aparentes fracasos, porque “llevamos ese tesoro en recipientes de barro”(2Cor 4,7).Esta certeza es lo que se llama “sentido de misterio”. Es saber con certeza que quien se ofrece y entrega a Dios por amor seguramente será fecundo (Jn 15,5).Tal  fecundidad es muchas veces, invisible, inaferrable, no puede ser contabilizada. Uno sabe bien que su vida dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo. Tiene seguridad de que no se pierde ninguno de sus trabajos realizados con amor, no se pierde ninguna de sus preocupaciones sinceras por los demás, no se pierde ningún acto de amor a Dios, no se pierde ningún cansancio generoso, no se pierde ninguna dolorosa paciencia. Todo eso da vueltas por el mundo como una fuerza de vida. A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ningún resultado, pero la misión no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organización humanitaria, no es un espectáculo para contar cuanta gente asistió gracias a nuestra propaganda; es algo mucho más profundo, que escapa a toda medida. Quizás el Señor toma nuestra entrega para derramar bendiciones  en otro lugar del mundo donde nosotros nunca iremos. El Espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere, nosotros nos entregamos pero sin pretender ver resultados llamativos. Sólo sabemos que nuestra entrega es necesaria. Aprendamos a descansar en la ternura de los brazos del Padre en medio de la entrega creativa y generosa. Sigamos adelante, démoslo todo, pero dejemos que sea El quien haga fecundos nuestros esfuerzos como a El le parezca”(EG 279)

Por eso ningún desafío puede quitar  la Felicidad de quien se sabe y siente llamado, amado por un Dios que es Amor Misericordioso, pues podemos decir con San Pablo:" nada ni nadie podrá separarnos del Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (Rom 9,38-39) y escuchar lo que Jesús le dice a Pablo:" te basta mi gracia que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza" (2Cor 12,9). Por lo tanto " estad siempre alegres en el Señor "(Fil 4,5). Esta felicidad verdadera y profunda, que nada ni nadie puede quitar, es la que da fuerza para mantenerse en la opción preferencial por los pobres y para la lucha permanente, creativa y tenaz , en favor de la justicia y la paz, buscando que el amor misericordioso de Dios reine en todo y en todos. 
                                          
            7.- El Misionero: la persona feliz                                    
         " la apertura del corazón es fuente de felicidad"(E.G.271)
          De manera sencilla voy a resumir en unespecie de decálogo las características principales del evangelizador en la exhortación E.G:

          1) Lleno de alegría y movido por el Espíritu. Con la alegría del evangelio que llena el corazón y la vida entera. (01).No se concibe un evangelizador con cara permanente de funeral (10)El evangelizador es la persona que se abre sin temor a la acción del Espíritu (259), aquel en cuyo corazón arde el fuego del Espíritu (261) y trata de encender el fuego en el corazón del mundo (271).No hay mayor libertad que dejarse llevar por el espíritu. Y ninguna motivación será suficiente si no arde en  los corazones el fuego del Espíritu(261)
          2) Apasionado por Jesucristo. Es la persona seducida, cautivada por el amor de Jesús, por la experiencia de ser salvados por Él( 264). Sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él  en medio de la tarea misionera (266)y por eso busca lo que El busca ,ama lo que El ama, en definitivfa lo que busca es la gloria del Padre (267).
          3) Y apasionado por el pueblo. Es la persona apasionada también por el pueblo ...La mirada de Jesús se amplía y se dirige llena de cariño y de ardor hacia todo el pueblo, sobre todo a los más pobres...Jesús mismo es el modelo de esta opción  evangelizadora que nos introduce en el corazón del pueblo...no por obligación, no como un peso que nos desgasta , sino como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad (268-269), como quien comparte una alegría, un horizonte bello , ofrece un banquete deseable(14)
         4) Enamorado del Evangelio. El eje de la vida del misionero no puede ser otro que Jesús y su mensaje. Es la persona convencida por experiencia propia que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con El que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en El, que no poder hacerlo. No es lo nismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón. Sabe que una persona que no está convencida , entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie(265-266). La gente exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos conocen y tratan familiarmente como si lo estuvieran viendo (150)
         5) Orante y comprometido . Ni místico sin fuerte compromiso social y misionero, ni comprometido social y pastoralmente sin una espiritualidad que transforme el corazón...( 262). Anuncia la Buena noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios( 259)pue la Iglesia no crece por proselitismo , sono por atracción (14)
         6) Cercano al sufrimiento de los hermanos, de los pobres. El misionero, siguiendo las huellas de Jesús, toca la carne humana, la carne  sufriente de los demás, las llagas de Jesús, lo que nos permite entrar en el nudo de la tormenta humana, identificarse especialmente con los más pobres, conocer la existencia concreta de los otros y  la fuerza de la ternura (270)
          7) Sin aires de grandeza humana. Es el que sabe y quiere dar razón de la esperanza con dulzura y respeto, venciendo el mal con el bien, sin cansarse de hacer el bien, siendo hombres y mujeres del pueblo y no príncipes que miran despectivamente y así experimentan el gozo misionero de compartir la vida con el pueblo fiel a Dios tratando de encender el fuego en el corazón del pueblo(271).
          8) Testigo de ardiente esperanza. Cristo resucitado y glorioso es la fuente  profunda de nuestra esperanza...Su resurrección no es algo del pasado, entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer  los brotes de la resurrección. Es un fuerza imparable (276).

          9) Consciente de la propia debilidad e intercediendo por los demás. Es persona de oración. Para mantener vivo el ardor misionero hace falta una decidida confianza en el Espíritu Santo porque El "viene en ayuda de nuestra debilidad". Pero esa confianza generosa tiene que alimentarse y para eso necesitamos invocarlo constantemente. Hay una forma de oración que nos estimula particularmente a la entrega evangelizadora...Es la oración de intercesión...Así descubrimos que interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño. (280-281).
         10) Matriculado en la escuela de María. Ella es la Madre de la Iglesia evangelizadora y sin ella no terminamos de comprender el espíritu de la nueva evangalización...Ella camina con nosotros , lucha con nosotros y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios...  cada vez que miramos a María  volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño...y pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia (284-288).
En conclusión , el misionero Es  la persona feliz y entregada porque se sabe amada, perdonada y animada por Dios; y como San Pablo siente la necesidad de comunicar a los demás aquello que él vive y experimenta...

                 8.- Conclusión

Con el intento de descubrir alguna dimensión fundamental de la Misión, me puse a explorar la Exhortación Evangelii Gaudium; y desde el principio me pareció que el gozo y la alegría de evangelizar era una de las claves que penetra todo el documento  del papa Francisco; de ahí el título “la Misión -cuestión de Felicidad”. Puesto que la misión es poliédrica, resulta evidente que hay otras muchas dimensiones que aquí no abordo. Pero creo que todas ellas han de ir penetradas por el gozo de la Misión.

Evangelizamos siendo testigos y testigos felices. El Testimonio  está en el corazón de la misión y el gozo, la alegría, la felicidad están en el corazón del testimonio. En verdad el Evangelio es  buena noticia, "la noticia más hermosa que tiene este mundo" "un gozo os anuncio" dice el ángel a los pastores. y una buena noticia no puede ser anunciada con "cara de cuaresma" o por "desencantados con cara de vinagre", sino por evangelizadores que tienen luz en la mente, fuego en el corazón y felicidad en lo más profundo de su ser.

Es verdad que la Misión además de anuncio , lleva consigo denuncia de situaciones injustas, y el encuentro fecundo con el dolor, la soledad , la muerte ; en muchas ocasiones tiene que afrontar tensiones y conflictos; ha de  internarse también en el terreno de los "nuevos areópagos" y en "el atrio de los gentiles", tiene que afrontar el diálogo ecuménico e interreligioso, se necesita renovar lenguajes y métodos, son absolutamente necesarias las reformas institucionales “de manera que no quedemos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo” (EG 108).

Sobre todo , tiene que construir puentes e ir a las periferias, a los más pobres… y todo esto contando además con la debilidad humana que nos acecha a todos, con el riesgo de caer en la mundanidad espiritual, o con la tentación de dejarse llevar por el aburguesamiento  del espíritu... Pero todos estos problemas no pueden afrontarse  más que desde el amor que nos envuelve y supera y que es la base de la felicidad evangélica.

El anuncio feliz del Evangelio no está reñido con la angustia y el sufrimiento que llevan consigo la denuncia y la lucha contra la injusticia y contra todas las miserias que nos acechan, ni con misterios dolorosos de la vida que nos esperan a la vuelta de cualquier esquina. Cristo no vino al mundo para ahorrarnos los males de la condición humana. El los afrontó cargando con ellos en total fidelidad a la voluntad del Padre. Y ciertamente a nosotros nos será muy difícil la permanencia fiel en esa denuncia y en la lucha contra el imperio del mal personal y social si no es afrontándolo desde el gozo y la Felicidad de la Misión, desde el gozo de quien se sabe y siente amado.

La Felicidad es fidelidad al amor de un Dios que es fiel, que nunca falla, cuyo  ser es estar amando y animando siempre; es también consecuencia de nuestra propia fidelidad a ese amor que se va haciendo en medio de fallos y aciertos a lo largo de la vida. Pero " nuestra imperfección no puede ser una excusa; al contrario, la Misión es un estímulo constante para no quedarse en la mediocridad y para seguir creciendo"(EG 121).

Y así como la felicidad de saberse y sentirse amado lleva a la misión, también la fidelidad a la misión conduce a la felicidad. Bien podemos hablar de un círculo de misión-felicidad que mutuamente se alimentan. La misión es cuestión de felicidad y la felicidad es cuestión  de misión. La entrega generosa a los demás es fuente de felicidad. No es algo que se hace por obligación, como un peso que nos desgasta, sino como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad (269). El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con Dios (272)Y la felicidad que brota de saberse y sentirse amado, perdonado, fortalecido, es fuente de agua viva para de misión , generador de energía para la entrega al servicio del evangelio.

Creo que una de los aspectos del papa Francisco que más impacta a creyentes y no creyentes del papa Francisco es esa franqueza sencilla y gozosa con la que va impartiendo su magisterio de anuncio y denuncia con expresiones claras , contundentes y a veces duras..., acompañándolas con gestos que testimonian compromiso, bondad y felicidad.

A ejemplo del de Asís va haciendo realidad la oración de San Francisco:
                        " haz de mi un instrumento de tu paz
                          donde haya odio lleve yo amor
                          donde haya ofensa lleve yo el perdón
                          donde haya discordia lleve yo la unión
                          donde haya duda lleve yo la Fe
                          donde haya error lleve yo la verdad
                          donde haya desesperacion lleve yo la alegría
                          donde haya tinieblas lleve yo la luz".. 
          
Después de un año de ver y escuchar al papa Francisco y repasando  “la alegría del evangelio”, crece la convicción de que la Nueva Evangelización se llevará a cabo mediante personas que vivan profundamente la experiencia de Dios; El es quién realiza la Misión y los misioneros no somos más herramientas puestas en sus manos para que, después de dejarnos manejar por El siervos y de hacer lo que tenemos que hacer lleguemos a decir con pleno convencimiento ¡siervos inútiles somos!

Al llegar a este punto, y para concluir este recorrido por “ la alegría del Evangelio” me gustaría formular unas sencillas recomendaciones dirigidas a m mismo y a los demás:
              - acoge el don de la felicidad, aunque tengas que llorar
              - acoge el don de la felicidad, aunque sea de noche
              - acoge el don de la felicidad, aunque te veas pobre y enfermo
              - acoge el don de  la felicidad, aunque te sientas solo
              - acoge el don de la felicidad, aunque las tinieblas te rodeen
              - acoge el don de la felicidad, aunque te ronde el fracaso
              - acoge el don de la felicidad, aunque los misterios dolorosos te
                acechen por todas partes.
              - acoge el don de la felicidad, y haz feliz al que sufre
              - acoge el don de la felicidad, olvidándote de ti, de tu éxito, de tus
                fracasos, de tus noches obscuras...
              - Sé feliz porque Dios te ama y te perdona, te envía , te da fuerza,  te
                 acoge , siempre está a tu lado , te salva , tiene escrito tu nombre en
                 la palma de sus manos.
              - Sé feliz porque el Evangelio es la noticia más hermosa que se ha
                 dado al mundo
              - Sé Feliz porque la Misión es de Dios. Está en buenas manos.

 

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